El reflejo de SU propia sombra

Un día estarás de pie, mirando a los ojos a tu hijo y sabrás que ya no es tu sombra, porque empezarás a notar la suya.

¿En qué momento su energía inocente e infantil se separa de la de sus padres para volar independiente y libre?

La sociedad intenta inventase edades o actividades que en teoría te independizan, como los 18, los 21, o cuando acabas el cole, o la universidad, o cuando tienes un trabajo, o una pareja, etc…

Pero me refiero a otra clase de independencia, la que te separa energéticamente de tus padres.

Incluso hay niños muy pequeños que son independientes de sus padres. Aunque en el mejor de los casos es algo progresivo, algo que viene con el tiempo.

De pronto ese niño o niña, es un hombre o una mujer, o eso parece desde fuera, pero están de alguna manera atados hasta que de pronto, se desatan.

Se desatan, se auto gestionan, se caen, se levantan. Y los padres expectantes lo saben y solo pueden acompañar.

Estoy empezando a ser la madre de un hombre-niño, ya no puedo levantarlo cuando se cae, pero puedo tumbarme a su lado; ya no puedo secar sus lágrimas, pero puedo llorar con él; quizás ya no le hago reír tan fácilmente como antes, pero río con él; ya no puedo defenderlo de todo, pero puedo unirme a él cuando me necesite.

Quizás su energía se esté desprendiendo de la mía, pero puedo fundirme en un abrazo y sacarle el dolor de las entrañas.

Acompañar a un niño a convertirse en un hombre (o una niña en una mujer) es una noble y difícil tarea, hay que asegurarse de que salen con la responsabilidad, el poder, el coraje y las herramientas para formar parte de una tribu, para traer nuevos miembros a ella, para defenderla, para acompañarla, para sostener y ser sostenido.

Y esa es la esperanza, es el futuro sin escribir, es lo que tiene que Ser.

Y mientras tanto le abrazo tan fuerte que puedo oír su corazón latiendo y acompasarlo con el mío, como en los viejos tiempos.

Con Amor

~ Ara

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