El monstruo del que habla Peterson

-“Deberías ser un monstruo. Todo el mundo dice que seas inofensivo, virtuoso, que no deberías hacer daño a nadie, que tendrías que encubrir tu instinto de competición. No puedes ser demasiado agresivo, siempre dar un paso al costado para mantenerte al margen. Y eso es un error, deberías ser un monstruo!. Y después aprender cómo controlarlo.” Esto dice el psicólogo clínico Dr. Jordan B. Peterson en una entrevista realizada por Joe Rogan, que agrega: -“Mejor ser un guerrero en un jardín, que un jardinero en una guerra.”

Exacto.

En internet hay muchos vídeos acerca de este tema, ahora que parece que las caretas, los disfraces, se le van cayendo a todo el mundo. Tenemos la necesidad de entender quiénes somos antes de:

De que nuestros padres nos etiqueten.

De que la sociedad te dé directrices.

De que aprendas a vivir en una mentirosa zona de confort.

De que estudies o trabajes para convertirte en “Alguien”.

Porque ya sabéis, no eres alguien hasta que otra persona te reconoce como tal.

Os voy a contar una historia muy sintetizada.

Yo siempre tuve un lado oscuro, triste, depresivo, contemplativo, enfadado, muy enfadado. Me gusta discutir, porque me gusta desarmarlo todo, no me interesa si gano o si pierdo, me interesa si aprendo algo nuevo.

Las únicas discusiones que no me gustan son cuando el otro no te ve, no te escucha y no tiene la apertura mental suficiente para ver más allá de su verdad o, en contraposición, los que siempre están de acuerdo contigo, aunque cambies de opinión en la misma frase, esos tampoco están escuchando, ni pensando. La pena es que la gente se ha acostumbrado a no pensar, todo les llega masticado, entonces saben lo que está bien y lo que está mal, lo que se puede decir y lo que no, para que no se los excluya.

Yo he sido una excluida, porque a pesar de que los años me han suavizado, sigo siendo un monstruo y me encanta serlo.

He suavizado quizás las maneras, la comprensión, pero he intentado durante años, en vano, matar al monstruo y solo he conseguido anestesiarlo. Cuando lo anestesio me rodea gente débil, gente que hace lo que tiene que hacer aunque no tenga ninguna lógica, gente que pone la otra mejilla y luego viene a por más… gente cobarde en nombre de una paz interior que tampoco tienen. ¡Y además me excluían igualmente!. Porque con esas personas no me interesa discutir, en esos ambientes se flota como un pez muerto, mientras imaginas cómo le romperías la nariz a alguien cuando, con su careta de hippie pacifista, te dice que todo está bien, que todo es amor. John Lennon era pacifista y lo mataron por eso, porque era un peligroso monstruo que decía lo que pensaba; y pensar es muy peligroso, siempre lo fue.

Cuando nació mi hijo mayor, una mañana me desperté y vi la cara sonriente de mi bebé; mis hijos se despiertan sonriendo cada día. Y entonces reflexioné; ¡Ahora todo tiene sentido!

Me he pasado los últimos 18 años tratando de que mis hijos no se olviden de quiénes son en esencia, tratando de que saquen al monstruo de dentro (no me ha costado mucho, también hay que decirlo), el que discierne, el que se defiende, el que critica, el que piensa… Para que como se dice por ahí: “Sean guerreros en un jardín y no jardineros en una guerra.”

Y de pronto un día me siento a respirar la vida y descubro lo mucho que aún escondo al monstruo, lo mucho que intento hacer lo que hay que hacer aunque no sepamos por qué. Me encuentro a mis hijos diciéndome cosas como: -tenías que haberle contestado lo que pensabas.- porque a esta altura ya saben lo que pienso.

Mi hermano mayor me visitó la semana pasada, me trajo dibujos antiguos que encontró; en uno estoy yo, dibujada por mí, con una casa dentro, el hogar; una de día y una de noche (foto). La luz y la oscuridad, si se te olvida una, la otra desaparece y si desaparece, desapareces tú.

Cuando tú desapareces, aparecen tus títulos, tus etiquetas, tu ego, tu repetir las cosas sin pensar.

Y lo peor, o lo mejor, es que solo te puedes rescatar a ti mismo.

Ojo, esta idea no es para caer en la trampa de: -yo soy así, al que le gusta bien y al que no también-.

No somos los mismos durante toda la vida, en el mejor de los casos nos vamos puliendo hasta ser nuestra mejor versión, o la peor, o un mediocre y triste término medio entre una cosa y la otra. Se trata de saber quién eres en esencia para pulir la esencia, el diamante y no el carbón.

Parece que la gente va como carbón más o menos pulido, con miedo a romperse por si no encuentra el dichoso diamante dentro.

Al romperte todo se revoluciona, pasan años hasta que te recuperas, incluso tienes recaídas, pero créeme: siempre hay diamante.

Con amor

~ Ara

Nota: El título hace alusión a una entrevista de Joe Rogan al psicólogo clínico Dr. Jordan B. Peterson.

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